
Durante una semana mi familia he crecido.
La hija de un amigo se ha sumado a mi familia.
Llego a casa con una maleta y su peluche de la mano.
Desde el minuto uno, todos al completo nos hemos fusionado con ella.
Ella se ha acoplado a la perfección, mis hijos le han hecho un hueco en sus habitaciones y en sus vidas durante su estancia.
Unos días, en los que la rutina y los horarios han sido alegremente alterados y en los que, como consecuencia, las sabanas han sido testigos callados de ello, cuando ha sonado el despertador para ir al cole.
Diferentes educaciones, con diferentes formas de ver la vida y una unión sin igual con armonía y paz.
Hemos compartido cosas, confidencias,situaciones, risas y algún que otro secreto.
En casa se ha sentido muy a gusto, y así nos lo ha hecho saber la de diez años.
La experiencia, muy, muy positiva y gratificante para todos.
A veces, muy sutilmente, le he propuesto al que duerme a mi lado, el tema de la acogida de niños necesitados. A él le parece contraproducente para nuestra pequeña, no así por el mayor.
Siempre lo he respetado y comprendido.
Quizás algún día………….
Mi sueño, (desde muy pequeña): Irme a África unos días como voluntaria.
Quizás algún día…………..
Abrazos “familiares”.
May.
PD.Hoy me apetece dejaros esta frase que me encanta:
"La capacidad de quejarse es el fertilizante de la miseria emocional,y la capacidad de agradecimiento es el combustible de la felicidad".






